A mí me pasa… ¿y a ti también? Cuando sobrevivir no es lo mismo que vivir
¿Alguna vez has sentido una mezcla rara entre impotencia, cansancio y ganas de apagar el mundo por un rato?
Tal vez quisiste hacer algo para frenar tanta injusticia, pero no sabías qué. O decidiste dejar de ver noticias, ignorar mensajes de WhatsApp y refugiarte en una serie. Quizá, en un momento extremo, hasta pensaste en huir, viajar lejos o empezar de cero en otro país.
Si te reconoces en alguna de estas situaciones, no estás solo. A muchos nos pasa lo mismo. Y hay un nombre para ese estado: vivir en modo supervivencia.
Sobrevivir… el deporte nacional
En el Perú estamos expertos en sobrevivir.
Sobrevive quien tiene poco y también quien tiene mucho. Sobrevive el gobierno, el congreso, las empresas, las familias… incluso los matrimonios. Pero sobrevivir no es lo mismo que vivir.
La pasamos, atrapados de crisis tras crisis, intentando cambiar las cosas con la misma forma de pensar, sentir y actuar. Pedimos lo mismo una y otra vez: que renuncien unos, que cierren otros, que nuestros empleados rindan más, que nuestros hijos obedezcan sin protestar, que nuestra pareja sea como esperamos.
¿Y qué pasa cuando eso sucede? Nada cambia realmente. El caos y el estrés siguen ahí, silenciosos, desgastándonos poco a poco.
El estrés no mata a los problemas, nos enferma a nosotros
Seguimos creyendo que, cargando estrés, nuestros “enemigos” van a caer, cuando en realidad los únicos afectados somos nosotros. El estrés no castiga al problema, castiga al cuerpo y a la mente.
Desde una consciencia de supervivencia solo sabemos reaccionar de tres formas: huir, atacar o paralizarnos, dominados por el miedo, la rabia o la frustración. Así terminamos sintiéndonos víctimas de la vida, en lugar de protagonistas.
El verdadero cambio empieza dentro
Tal vez la gran pregunta ya no sea “¿qué podemos hacer?”, sino “¿cómo dejamos de sentirnos víctimas para convertirnos en protagonistas?”.
Hacer más no siempre significa avanzar. Como decía Einstein, hacer lo mismo una y otra vez esperando resultados diferentes… es una forma de locura. El cambio real ocurre cuando evolucionamos nuestra consciencia: cuando aprendemos a pensar, sentir y actuar desde un lugar distinto.
Hoy, la ciencia —con investigadores como Joe Dispenza— demuestra algo poderoso: cuando cambias tu manera de ser, cambia tu realidad. Tu personalidad no es fija, es un programa que tú mismo puedes reconfigurar. Nadie más tiene acceso a ese sistema.
Donde pones tu atención, pones tu energía
Ser protagonista significa elegir conscientemente en qué enfocas tu atención. Y donde pones tu atención, pones tu energía. Eso es lo que crece.
El mundo, al final, siempre actúa como un espejo. Te muestra cómo vas en ese proceso de transformación. Por eso, sé paciente contigo, no te rindas y sigue explorando quién eres más allá de tus miedos o hábitos automáticos.
Antes de irte, recuerda esto: siempre fuiste protagonista, aunque por momentos te hayas sentido víctima.
Y si este tema te hizo reflexionar, te invito a seguir buscando, leyendo y descubriendo artículos que despierten consciencia. Nunca sabes cuál de ellos puede ser el próximo paso en tu propio cambio.


